*La MUD, comprometida como está con la democracia como ruta y fin,
tiene por convicción y patrimonio intelectual el rechazo a todo golpe
de Estado: no importa que pretenda ser justificado desde el punto de
vista del pensamiento de izquierda o del pensamiento de derecha. En
tal sentido, los demócratas de Venezuela repulsamos, para hablar de
eventos de nuestra historia más reciente, tanto los intentos de golpes
de Estado del 4 de Febrero y del 27 de Noviembre de 1992 como el golpe
de Estado del 12 de Abril de 2002. Ni Chávez ni Carmona expresan las
aspiraciones genuinamente democráticas del pueblo venezolano. *Esta Comisión de la MUD para la Lucha Social cree que la democracia
como ruta se expresa en la acción política y electoral y en la lucha
popular pacífica. *Nada niega más la ruta democrática, es decir, la lucha política y
electoral y la lucha social, que un golpe de Estado. De modo que la
promoción de un golpe de Estado contradice la democracia como fin y
como ruta pues enaltece la sublevación militar contra el orden
constitucional establecido como medio para dirimir los asuntos del
poder y de la negociación social. *El gobierno del teniente coronel Chávez Frías, de algunos años a esta
parte, celebra, cual si fuera fecha patria, el aniversario de lo que
no fue sino una tentativa de golpe de Estado. Es verdad que forma
parte de nuestra historia, y que existen causas profundas: políticas,
económicas, sociales, morales y militares que explican aquel
alzamiento militar (pero no lo justifican), y que corresponderá a la
posteridad el juicio definitivo sobre ese hecho. Pero de allí a
conmemorarlo con una fiesta oficial por parte del gobierno y de las
demás instituciones del Estado, desfile militar incluido, constituye
un flagrante quebrantamiento de los más elementales principios
democráticos. *Se reproducen citas de Chávez y Rangel encomiando el 4F. *Es por todo lo anterior que esta Comisión de la MUD para la Lucha
Social impone a esa Secretaría General de estas informaciones y confía
en que los Estados miembros puedan evaluarlas adecuadamente. *Esta conmemoración oficial constituye, a nuestro modo de ver, un
quebrantamiento del articulado de la Carta Democrática Interamericana
sancionada por el organismo el 11 de septiembre de 2001. Entre otros
preceptos, podríamos citar su artículo 1 que dice: "Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos
la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial
para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las
Américas". ¿Se promueve y defiende acaso la democracia conmemorando oficialmente
el intento de un golpe de Estado clásico como fue el alzamiento
militar de febrero de 1992? Y sus artículos 26 y 27 que, acerca de la promoción de los valores
democráticos, establecen: "La OEA continuará desarrollando programas y actividades dirigidos a
promover los principios y prácticas democráticas y fortalecer la
cultura democrática en el Hemisferio, considerando que la democracia
es un sistema de vida fundado en la libertad y el mejoramiento
económico, social y cultural de los pueblos. La OEA mantendrá
consultas y cooperación continua con los Estados Miembros, tomando en
cuenta los aportes de organizaciones de la sociedad civil que trabajen
en esos ámbitos" y "Los programas y actividades se dirigirán a promover la
gobernabilidad, la buena gestión, los valores democráticos y el
fortalecimiento de la institucionalidad política y de las
organizaciones de la sociedad civil. Se prestará atención especial al
desarrollo de programas y actividades para la educación de la niñez y
la juventud como forma de asegurar la permanencia de los valores
democráticos, incluidas la libertad y la justicia social". ¿Acaso se educa en los valores democráticos cuando se enaltece el uso
de las armas y de la violencia como medio para acceder al poder
político? *Del mismo modo, esta celebración conmemora un hecho claramente
delitual desde el punto de vista del Código Penal venezolano, que en
su Título I, referido a "los delitos contra los Poderes Nacionales y
de los Estados", establece en su artículo 144: "Serán castigados con presidio de doce a veinticuatro años: "1.- Los que se alcen públicamente, en actitud hostil, contra el
Gobierno legítimamente constituido o elegido, para deponerlo o
impedirle tomar posesión del mando. "2.- Los que, sin el objeto de cambiar la forma política republicana
que se ha dado la Nación, conspiren o se alcen para cambiar
violentamente la Constitución de la República..." Por tanto, los actos conmemorativos de un intento de golpe de Estado
como el del 4 de Febrero de 1992, constituyen una instigación a
delinquir, delito que cometen sus principales promotores: el teniente
coronel en situación de retiro Chávez Frías y el general Rangel Silva.
En efecto, el Código Penal, en su Título V acerca de "los delitos
contra el orden público", Capítulo II, referido a "la instigación a
delinquir", en su artículo 286, establece que: "El que públicamente (...) hiciere la apología de un hecho que la ley
prevé como delito, de modo que se ponga en peligro la tranquilidad
pública, será castigado con prisión de cuarenta y cinco días a seis
meses". ¿Qué diría Chávez si se propusiese que la juventud militar actuase hoy
con imitando a los oficiales de 1992? ¿Con qué autoridad política,
moral y militar podría discutir ese llamamiento? ¿Cómo puede negarles
a los militares su supuesto derecho a alzarse en armas contra el orden
constitucional establecido si se les obliga a desfilar conmemorando el
alzamiento militar del 4 de Febrero? ¿Lo que es bueno en un caso no lo
es en el otro? ¿Quién es el supremo y divino juez que establece las
diferencias? Enrique Ochoa Antich y Pedro Arturo Moreno, integrantes de la Comisión
de la MUD para la lucha social, enviaron una carta al Secretario
General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José
Miguel Insulza
tiene por convicción y patrimonio intelectual el rechazo a todo golpe
de Estado: no importa que pretenda ser justificado desde el punto de
vista del pensamiento de izquierda o del pensamiento de derecha. En
tal sentido, los demócratas de Venezuela repulsamos, para hablar de
eventos de nuestra historia más reciente, tanto los intentos de golpes
de Estado del 4 de Febrero y del 27 de Noviembre de 1992 como el golpe
de Estado del 12 de Abril de 2002. Ni Chávez ni Carmona expresan las
aspiraciones genuinamente democráticas del pueblo venezolano. *Esta Comisión de la MUD para la Lucha Social cree que la democracia
como ruta se expresa en la acción política y electoral y en la lucha
popular pacífica. *Nada niega más la ruta democrática, es decir, la lucha política y
electoral y la lucha social, que un golpe de Estado. De modo que la
promoción de un golpe de Estado contradice la democracia como fin y
como ruta pues enaltece la sublevación militar contra el orden
constitucional establecido como medio para dirimir los asuntos del
poder y de la negociación social. *El gobierno del teniente coronel Chávez Frías, de algunos años a esta
parte, celebra, cual si fuera fecha patria, el aniversario de lo que
no fue sino una tentativa de golpe de Estado. Es verdad que forma
parte de nuestra historia, y que existen causas profundas: políticas,
económicas, sociales, morales y militares que explican aquel
alzamiento militar (pero no lo justifican), y que corresponderá a la
posteridad el juicio definitivo sobre ese hecho. Pero de allí a
conmemorarlo con una fiesta oficial por parte del gobierno y de las
demás instituciones del Estado, desfile militar incluido, constituye
un flagrante quebrantamiento de los más elementales principios
democráticos. *Se reproducen citas de Chávez y Rangel encomiando el 4F. *Es por todo lo anterior que esta Comisión de la MUD para la Lucha
Social impone a esa Secretaría General de estas informaciones y confía
en que los Estados miembros puedan evaluarlas adecuadamente. *Esta conmemoración oficial constituye, a nuestro modo de ver, un
quebrantamiento del articulado de la Carta Democrática Interamericana
sancionada por el organismo el 11 de septiembre de 2001. Entre otros
preceptos, podríamos citar su artículo 1 que dice: "Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos
la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial
para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las
Américas". ¿Se promueve y defiende acaso la democracia conmemorando oficialmente
el intento de un golpe de Estado clásico como fue el alzamiento
militar de febrero de 1992? Y sus artículos 26 y 27 que, acerca de la promoción de los valores
democráticos, establecen: "La OEA continuará desarrollando programas y actividades dirigidos a
promover los principios y prácticas democráticas y fortalecer la
cultura democrática en el Hemisferio, considerando que la democracia
es un sistema de vida fundado en la libertad y el mejoramiento
económico, social y cultural de los pueblos. La OEA mantendrá
consultas y cooperación continua con los Estados Miembros, tomando en
cuenta los aportes de organizaciones de la sociedad civil que trabajen
en esos ámbitos" y "Los programas y actividades se dirigirán a promover la
gobernabilidad, la buena gestión, los valores democráticos y el
fortalecimiento de la institucionalidad política y de las
organizaciones de la sociedad civil. Se prestará atención especial al
desarrollo de programas y actividades para la educación de la niñez y
la juventud como forma de asegurar la permanencia de los valores
democráticos, incluidas la libertad y la justicia social". ¿Acaso se educa en los valores democráticos cuando se enaltece el uso
de las armas y de la violencia como medio para acceder al poder
político? *Del mismo modo, esta celebración conmemora un hecho claramente
delitual desde el punto de vista del Código Penal venezolano, que en
su Título I, referido a "los delitos contra los Poderes Nacionales y
de los Estados", establece en su artículo 144: "Serán castigados con presidio de doce a veinticuatro años: "1.- Los que se alcen públicamente, en actitud hostil, contra el
Gobierno legítimamente constituido o elegido, para deponerlo o
impedirle tomar posesión del mando. "2.- Los que, sin el objeto de cambiar la forma política republicana
que se ha dado la Nación, conspiren o se alcen para cambiar
violentamente la Constitución de la República..." Por tanto, los actos conmemorativos de un intento de golpe de Estado
como el del 4 de Febrero de 1992, constituyen una instigación a
delinquir, delito que cometen sus principales promotores: el teniente
coronel en situación de retiro Chávez Frías y el general Rangel Silva.
En efecto, el Código Penal, en su Título V acerca de "los delitos
contra el orden público", Capítulo II, referido a "la instigación a
delinquir", en su artículo 286, establece que: "El que públicamente (...) hiciere la apología de un hecho que la ley
prevé como delito, de modo que se ponga en peligro la tranquilidad
pública, será castigado con prisión de cuarenta y cinco días a seis
meses". ¿Qué diría Chávez si se propusiese que la juventud militar actuase hoy
con imitando a los oficiales de 1992? ¿Con qué autoridad política,
moral y militar podría discutir ese llamamiento? ¿Cómo puede negarles
a los militares su supuesto derecho a alzarse en armas contra el orden
constitucional establecido si se les obliga a desfilar conmemorando el
alzamiento militar del 4 de Febrero? ¿Lo que es bueno en un caso no lo
es en el otro? ¿Quién es el supremo y divino juez que establece las
diferencias? Enrique Ochoa Antich y Pedro Arturo Moreno, integrantes de la Comisión
de la MUD para la lucha social, enviaron una carta al Secretario
General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José
Miguel Insulza
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