(Oscar Arnal) El presidente Guzmán Blanco en la primera reforma que hizo de la Constitución, impuso que el voto fuera público, abierto y firmado. Ahora el sr. Chávez regaña al CNE por permitir a la alternativa democrática, resguardar la identidad de los votantes incinerando los cuadernos de votación. Cualquier parecido con esta actitud del que llamaron el "autócrata civilizador" con más de cien años de historia de diferencia no es pura coincidencia. Es una injerencia indebida del Ejecutivo Nacional con relación a otro de los poderes públicos y por lo demás, los más de tres millones de votos demuestran que la oposición y sus votantes no tienen miedo, a pesar de todas las listas que se hacen en su contra. Enviado desde mi BlackBerry de Movistar
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