lunes, 14 de enero de 2013

Enfermedad grave ...

Ha sido una secuencia intensa de hechos: el irrespeto a nuestro derecho a estar informados de manera oportuna y veraz sobre la salud del presidente Chávez, el consecuente inicio y propagación de rumores sobre el tema, la subsecuente incertidumbre asociada a una ausencia que no es ausencia y a su manejo de acuerdo con la regla de juego fundamental (la Constitución), la conversión de todos los venezolanos primero en oncólogos médicos y luego a eminentes juristas (incluido el Dr. Maduro), la sentencia que le dio piso legal al gobierno, el nuevo procedimiento contra Globovisión y el pobre manejo de la oposición en general ante todas estas circunstancias. Es una cadena de eventos que de alguna manera nos han impactado y que requiere de perspectiva para su digestión. No escribiré en esta oportunidad sobre tales temas.

Sin embargo dichos temas así como un artículo que leo el día de hoy 10/enero, publicado por el periodista Andrés Rojas Jiménez y sobre el tema de la Libertad Económica, me ofrecen la oportunidad de volver a escribir sobre cómo este gobierno de incapaces e incompetentes (sin redundancia) ha ido poco a poco cercenando todos y cada uno de nuestros derechos y libertades.

Cada año sin falta y desde 1972, Freedom House, la ONG sin fines de lucro con sede en Nueva York, publica una lista de países clasificados de acuerdo con el estado de la democracia existente en ellos. Y digo democracia y no libertad, porque el modelo utilizado por esta organización, define a la democracia como caracterizada por una serie de atributos que recoge en dos grandes grupos: Los derechos políticos y las libertades civiles.  Así, el Índice de Freedom House constituye una medida del estado de salud de la democracia por la vía de la evaluación de sus atributos claramente identificables.

El método seguido en las puntuaciones es otorgar un número del 1 al 7 en los diferentes atributos de cada grupo, que luego se suman y promedian. Con resultados entre 1 y 2.5, el país recibe la calificación de "libre", de 3 a 5, es "parcialmente libre", y de 5.5 a 7 el país es considerado "no libre". Nuevamente, el grado de libertad está asociado con el estado de salud de la democracia.

Finalizado el año de 1998, el estado de la democracia en Venezuela reflejaba una nota de 2 para derechos políticos y una de 3 para libertades civiles, lo cual se traduce en un promedio de 2,5 que la ubicaba como un país con una democracia sana.

Trece años después, en el informe de 2012 correspondiente al año de 2011 (el último publicado a la fecha de elaboración de este artículo), la nota en derechos políticos y en libertades civiles fue nuevamente, al igual que la de 2010 (es decir, "estacionaria"), de 5 en ambas, lo cual además de evidenciar un empeoramiento, coloca el estado de la democracia en la antesala de la enfermedad grave.

El deterioro en derechos políticos y libertades civiles ocasionado por estos 14 años de pésimo gobierno, se ha reflejado consistentemente en un índice que ahora se encuentra muy cercano a su peor estadio, mostrando así una democracia sin salud y que no es ni participativa ni protagónica, sino secretista, tramposa, oportunista y totalitaria.

c.e.tinoco.g@gmail.com

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