La historiografía Venezolana, reivindicará a Caldera como uno de los personajes más constantes y relevantes que han nacido en nuestro continente. Un líder comprometido y con obra profunda: inteligente, culto y carismático. El hombre perfecto a seguir por representar una idea, un norte, una busqueda permanente de nuevos horizontes para la patria.
Hoy la voz de Caldera estaría dirigida a que aprovecharamos el vacio de poder, redoblaramos los esfuerzos y a no transigir ante las pretensiones continuistas de quienes gobiernan la Venezuela actual.
La República está frente a su gran encrucijada histórica. Hoy nos gobiernan unos felones que intentan perpetuarse para siempre en el poder. Lo peor, es que quieren imponernos una hegemonía marxista, contraria a los valores y a los principios, que hemos defendido, quienes nacimos en democracia, gracias a Caldera y Betancourt.
El presidente Caldera nunca tiro la toalla. Nació en una Venezuela tiranizada por el general Juan Vicente Gómez. Quedó huérfano de madre, cuando tenía menos de dos años de edad. Llegó de Yaracuy y Lara a Caracas para poder estudiar. Mancillada su visión de la vida en la UCV, fundó la Unión Nacional Estudiantil para defender la doctrina social cristiana. Enfrentó el gomecismo y sobrevivió a los más duros ataques que le endilgaron, desde ese entonces, incluso hasta sus más fieles seguidores.
A contra corriente, le dio vida al Partido Demócrata Cristiano COPEI. Logró, rodeándose de un grupo de jóvenes y superando miles de obstáculos, llevarlo al poder y a los más importantes sitiales de la escena mundial.
En la Constituyente de 1947 mostró sus inmensas dotes de parlamentario, ante la mayoría apabullante, que lideraba ese otro padre de la democracia que fue Rómulo Betancourt. De manera simbólica, a los 31 años, se midió contra el candidato de Acción Democrática, el maestro Rómulo Gallegos, uno de los grandes escritores de América Latina. En la autocracia Perezjiménista, ante su inminente candidatura, sufrió cárcel y aislamiento por cuatro meses. Cuando pretendieron asesinarlo se asiló en la Nunciatura Apostolica y salió al exilio, reuniendose con Betancourt y Villalba en la antesala del 23 de enero de 1958. Unidos frente a la hegemonía militar que había prevalecido en Venezuela, con el Pacto de Puntofijo firmado en su residencia, se selló el acuerdo, que hizo posible la estabilidad institucional, abriendo el camino para la Constitución de 1961. Creció la Democracia Cristiana con su candidatura frente a Leoni y preparó el triunfó que conquistó en 1968. Demostró en su gobierno su formación de estadista. Pacificó a la guerrilla y se hicieron hasta cien mil casas por año, haciendole honrra a promesas de campaña. Al entregar la primera magistratura, Lorenzo Fernández, y el Partido que fundó, incrementaron mucho la votación, aunque no se pudo ganar esa elección. Apoyó a Luis Herrera Campins y su corriente política volvió al poder en 1978. En 1983 frente a una gestión gubernamental muy cuestionada, con su inmenso prestigio, salvó al Partido de la desaparición, obteniendo más votos absolutos y porcentuales que cuando ganó la presidencia en 1968. Uno de los momentos más aciagos de su vida lo vivió, cuando su discípulo más querido Eduardo Fernández, oponiéndosele en el Poliedro, se alzó con la candidatura partidista.
Cuando la democracia se desdibujaba y tambaleaba ante la insurrección del 4 de febrero, pronunció un discurso, que reinterpretó al país, reinsertándolo en los cauces del sistema, demostrando que habían opciones distintas para los que creían en el sufragio, el cambio y las libertades. Tiempo más tarde, el historiador Socialdemocrata, Manuel Alfredo Rodríguez señaló: “Pocas veces en la historia de Venezuela un orador pudo decir, con tan pocas palabras, tantas cosas fundamentales y expresar a través de su angustia, la congoja y las ansias de la patria ensangrentada”.
A los 77 años, batallando sin cesar, ganó de nuevo las elecciones presidenciales. Lo apoyó una coalición mayoritaría, donde estuvieron Socialcristianos , Socialdemocratas y gente de todas las tendencias, junto a un grupo de partidos, encabezados por el MAS y la Convergencia.
Como lo ofreció, en sus manos no se perdió la República. Enfrentó la crisis bancaria más grande de la historia nacional, y unos precios del crudo, que marcaron los índices más bajos en décadas. Puso en marcha la apertura petrolera, y entregó un país y unas Fuerzas Armadas pacificadas.
Hoy todavía hay gente que por ignorancia le atribuyen la culpa del triunfo de Chávez. Caldera ni lo apoyó, ni votó por él. Todos los candidatos de la elección de 1998, se habían comprometido a dejar a Chávez en libertad. El proceso en esa dirección lo había iniciado el presidente Carlos Andrés Pérez, y casi lo había culminado el presidente Velásquez. La matriz de opinión fue determinante. Nadie imaginó que alguien con una carrera militar, pudiera después de haber sido dado de baja por Caldera para apartarlo de la FAN, vencer a los que siempre habían participado en política y en elecciones. En Honduras para resolver el problema político planteado, y la división del país, a los militares implicados en los acontecimientos de la expulsión de Zelaya, y al propio expresidente, les concedieron una amnistía general. A los Cara Pintadas que hicieron lo mismo en Argentina también y esa fue siempre la regla en Venezuela.
Rafael Caldera fue el primero, desde la oposición, que llegó por votación popular a la Primera Magistratura. El único de los intelectuales y profesores universitarios, que ha llegado al poder y ha completado el período constitucional, lográndolo en dos oportunidades. El quinto desde 1830, que por más tiempo ha gobernado al país. El primero en concluir el mandato sin una mayoría en el Parlamento, lográndolo también en su segunda administración. El único que condujo al país con casi todos los gobernadores de Estado en la oposición. El que por más tiempo presidió al país durante los cuarenta años de la República Civil, el que por más tiempo ha gobernó en democracia plena, con división de poderes y alternancia.
Su ejemplo de vida me ha inspirado a escribir estas lines para recordarlo en el 23 de enero y en la conmemoración de un nuevo natalicio.
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