No hay duda que la aspiración del sr. Chávez a la presidencia para una tercera relección fue temeraria. En condiciones mermadas de salud, asumió una campaña, que lo obligó a exigirse mucho más allá de sus posibilidades. Es lamentable, que sus consejeros más cercanos, familiares, médicos y amigos no le recomendaran lo contrario.
Ahora él mismo es quien sufre las consecuencias. Y junto a él un país que dejó en zozobra ante una nueva intervención quirúrgica, para tratar de eliminar un cáncer que reaparece una vez más. Con sus consecuentes efectos primarios y secundarios, graves dolores y muchos calmantes que nada bien hacen al organismo en el largo plazo.
Ante la delicada situación del presidente, hoy en Venezuela cualquier cosa puede ocurrir. Y Chávez sorprende al nombrar a un sucesor ajeno a las Fuerzas Armadas. ¿Le bastará a Maduro el aval de los Castro y sus adláteres para sostenerse en el poder en un país que como dijo Guzmán Blanco es un cuero seco que se pisa por un lado y se levanta por el otro? Amanecerá y veremos …
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