El 12 de febrero de 2012, día nacional de la juventud, se celebraron las primarias abiertas de la oposición para elegir a su abanderado presidencial y a sus candidatos a las elecciones de gobernadores y alcaldes, tal y como lo exige la Constitución. Fueron las primeras primarias multipartidistas abiertas en la historia de Venezuela, incluyendo la participación de independientes. En sendas oportunidades el partido AD había elegido a sus candidatos presidenciales en elecciones de base, con el voto de la militancia del partido, y COPEI en el año 1993, eligió al suyo en elecciones abiertas. Ahora por vez primera, una coalición de los partidos históricos contemporáneos y los nuevos movimientos políticos surgidos a raíz de la ruptura del bipartidismo, se unieron para que el pueblo de manera democrática eligiera a sus representantes.
Según la Comisión electoral designada, la participación electoral superó todas las expectativas y sufragaron tres millones cincuenta y nueve mil veinticuatro (3.059.024) venezolanos, de un total de diecisiete millones novecientos cuarenta y siete mil novecientos noventa y nueve (17.947.999). Un diez y seis coma cinco por ciento (16,5%) del padrón electoral se presentó a votar. Para ser unas primarias la cifra estuvo muy por encima del promedio mundial. Lo que indicó el nivel de polarización existente en el país y el punto de partida y voto duro de la alternativa democrática alineada en la denominada “Mesa de la Unidad Democrática.”
Para hacer algunas comparaciones con otros procesos de primarias abiertas a nivel internacional. En las celebradas en Francia en el 2011 para elegir el abanderado socialista, hoy presidente, en la primera vuelta sufragaron el seis (6%) por ciento del electorado, 10,5% menos, dos millones seiscientos sesenta y un mil, doscientos ochenta y cuatro (2.661.284) electores y en la segunda vuelta o balotaje participó el siete (7%) por ciento de un total de cuarenta y cuatro millones de inscritos en el registro electoral.
Desde el punto de vista de los apoyos partidistas, un hecho interesante de destacar fue que el candidato ganador de las primarias opositoras, Henrique Capriles, no tuvo el apoyo de tres de los cuatro partidos políticos más importantes del país y que más votos habían obtenido de manera reiterada en elecciones anteriores. Aunque pudo armar una coalición importante con otras organizaciones políticas nacionales y regionales nada despreciables. Una referencia directa, lo constituye el voto lista al parlamento latinoamericano, donde el partido de su principal rival en la contienda el gobernador del Zulia fue el más votado a nivel nacional al obtener “Un Nuevo Tiempo” nueve como cero dos por ciento (9,02%) de los votos, seguido por el partido del abanderado ganador “Primero Justicia” que obtuvo el ocho coma cincuenta y un porciento (8,51%) de los sufragios, escoltado por A.D con siete coma treinta (7,30%) y COPEI con cinco coma cuarenta (5,40%) respectivamente. El bloque UNT, AD y COPEI sumó (21,72%), mientras a Henrique Capriles lo respaldaron además de Primero Justicia los partidos: PODEMOS, PROYECTO VZLA y LA CAUSA R, que sumaban (16,42%) dieciséis coma cuarenta y dos por ciento de los sufragios obtenidos en la última contienda electoral. Muy cerca del final de la elección el partido “VOLUNTAD POPULAR”, se plegó a la candidatura ya indetenible de Henrique Capriles, lo cual desde el punto de vista de los grupos políticos equilibró aún más los apoyos partidistas. Es interesante destacar del triunfo de Henrique Capriles, al más que duplicar a su principal contrincante, dejó claro el poco peso de las maquinarias políticas con relación al desequilibrado resultado. Confirmando que su triunfo fue un fenómeno mediático, que se fue cocinando con tiempo. La famosa frase del expresidente Rómulo Betancourt cuando afirmó en el 58 “que derrotarían la emoción con la organización”, con estos resultados, quedó atrás. El líder adeco enfrentó con éxito a la figura carismática de Wolfang Larrazabal, quien había sido el presidente de la “Junta de Gobierno” que siguió al derrocamiento del general Pérez Jiménez.
En el proceso de selección a través de elecciones primarias abiertas, pudo votar cualquier venezolano mayor de edad, inscrito en el registro electoral. Los distintos participantes, de distinto signo político e ideológico pudieron participar en las mismas, consignando cierto número de firmas. Además, a todos los candidatos se les exigió que depositaran un monto de dinero para pagar el 45% de los gastos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) exigió por organizar las primarias, el resto lo pagaron los partidos políticos de la MUD y distintos contribuyentes. A Pablo Medina se le permitió la inscripción a pesar de no consignar el dinero exigido, después de algunas declaraciones públicas de los miembros de la Comisión electoral que debieron evitarse.
El proceso de inscripción de los precandidatos presidenciales se realizó del primero al tres de noviembre y contó con la participación de seis políticos, en orden de inscripción: Leopoldo López, María Corina Machado, Henrique Capriles Radonski, Pablo Pérez, Pablo Medina y Diego Arria. El 24 de enero de 2012, López terminó declinando su candidatura a favor de Capriles Radonski.
Las primarias resultaron un éxito sin precedentes. Hubo una campaña limpia, sin ventajismos y al menos tres debates transmitidos por los medios de comunicación social. Sin embrago, la proclamación del abanderado nacional de oposición ha podido aprovecharse como se hace con las convenciones de los países del primer mundo, donde se presenta al país en esa oportunidad la plataforma electoral y la coalición por varios días con la cobertura de los medios de comunicación … (Continuará)
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