(Oscar Arnal) Más que centrar el debate nacional en la posibilidad de la salida electoral, lo que esta claro a todas luces es la enfermedad o convalecencia del sr. Chávez. No sólo su estado físico representa una gran debilidad en la contienda comicial, sino que en el corto o a más tardar mediano plazo va a tener una resolución definitiva. Es evidente que a la "chita callando", en sus filas se ha desatado una feroz lucha por la sucesión, mientras que otros empezaron a preparar sus maletas y están "raspando la olla". Después de las tres operaciones y de la falla en la quimioterapia, no existe ni siquiera un brujo que se atreva a pronosticar que de ser reelecto pueda culminar un próximo mandato, que lo haría llegar a los 20 años en el poder. En la Biblia que es un libro sobre sabiduría expresa que sin el pastor las ovejas se dispersan y en criollo decimos que sin el perro se acabó la rabia o la posibilidad de mal de rabia. Las pugnas internas en el PSUV son tan graves que nadie apuesta a que puedan sobrevivir al "mandamas". En las últimas semanas, el desplome del proceso se hace patente. Lo sucedido en Monagas con las aguas "piches", el gato y las cuatro emisoras de radio cerradas, son parte del descalabro de Chávez. Este domingo un nuevo accidente petrolero con víctimas humanas y el Yaracuy con fallas de luz son la prueba más evidente de un país que se cae a pedazos, que vive en la anarquía, con un mandatario que prefiere someterse a la radioterapia en Cuba que en la patria que desgobierna, hace más de una década. Todos los días aumenta la crisis de los servicios públicos: falta el agua, se va la luz y la inseguridad se apoderó del territorio nacional. Los días de la convalecencia están contados... Enviado desde mi BlackBerry de Movistar
No hay comentarios:
Publicar un comentario