lunes, 2 de abril de 2012

La Caída

(Oscar Arnal) Más que centrar el debate nacional en la posibilidad de la salida electoral, el punto es la enfermedad o convalecencia del sr. Chávez. No sólo su estado físico representa una gran debilidad en la contienda comicial, sino que en el corto o a más tardar mediano plazo va a tener una resolución definitiva. Es evidente que a "sotto voce", en sus filas se ha desatado una feroz lucha por la sucesión, mientras que otros empezaron a preparar sus maletas y la gran mayoría está "raspando la olla". Después de las tres operaciones y de la falla en la quimioterapia, no existe ni siquiera un brujo que se atreva a pronosticar, que en el supuesto negado de ser reelecto, pueda culminar un próximo mandato, que lo haría llegar a 20 años en el poder. La Biblia que es un libro sobre historia, fe y sabiduría expresa que sin el pastor las ovejas se dispersan y en criollo decimos que sin el perro se acabó la rabia. Las pugnas internas en el PSUV son tan graves, que nadie apuesta a que puedan sobrevivir al "mandamas". Lo perentorio de su existencia los tiene desmoralizados. En las últimas semanas, el desplome del proceso se hace patente. Lo sucedido en Monagas con el "Gato" Briceño, el derrame, la contaminación y las cuatro emisoras de radio cerradas, son parte del descalabro de Chávez. Este domingo un nuevo accidente petrolero con víctimas humanas y el Yaracuy con fallas de luz son la prueba más evidente de un país que se cae a pedazos, que vive en la anarquía, con un mandatario que prefiere someterse a la radioterapia en Cuba que en la patria que desgobierna, hace más de una década. Cada segundo aumenta la crisis de los servicios públicos: agua "piche" que ni llega, se va la luz y la inseguridad se apoderó del territorio nacional. Estos días son propicios para volver a ver "La Caída de Hitler" y sacar conclusiones. Los de la convalecencia están contados. Enviado desde mi BlackBerry de Movistar

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