(Oscar Arnal) Prometiendo villas y castillos, una Constituyente para refundar la república y freír las cabezas de los culpables de la corrupción, llegó Chávez al poder. La nueva Constitución de 1999, sólo permitía una reelección inmediata. Sin embargo, el gusto por el poder que manifestó desde su aparición el caudillo de Sabaneta fue tal, que aunque perdieron la reforma para optar a la reelección y aunque no se podía preguntar de nuevo, la violaron para imponer la reelección indefinida. Con un petróleo arriba sostenido como nunca antes, producto de la inmensa demanda de las economías emergentes, a pesar de adoptar un modelo de corte comunista, que ha fracasado en el planeta entero, Chávez amparado en la chequera sin control, pretende gobernar para siempre Venezuela. Vivimos en el país del "pan para hoy y hambre para el mañana". Con la inflación más alta del mundo, la inseguridad desbordada, crisis en los servicios públicos, desempleo y una economia más dependiente que nunca del petróleo. Venezuela es de los países menos competitivos y más riesgozos. Por ello, en su hora estelar de Angostura El Libertador explicó que nada es tan peligroso como dejar a un mismo ciudadano de manera indefinida en el poder, él se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer de donde surge la opresión y la tiranía. En el proyecto de Constitución que presentó no había reelección inmediata. Su posición en la Constituyente de 1819 sobre la alternancia, una invitación permanente a despertar de esta pesadilla... Enviado desde mi BlackBerry de Movistar
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