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Mensaje original
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oscar.arnaln@gmail.com>
Enviado: jueves, 13 de marzo de 2014 06:55 p.m.
Para: Juan Eduardo Smith
Asunto: Juan el artículo
Asesinar a Venezuela
Por: Oscar Arnal
El extremismo está provocando violencia, a costa de la vida de jóvenes
y venezolanos inocentes. Hay fuerzas perversas que quieren incendiar
al país y están haciendo mucho daño. Solo quieren el poder y el
petróleo. El gobierno pisa el peine al actuar de manera
desproporcionada con la agresión física y verbal, que genera una
espiral de violencia. Hay muchos muertos en extrañas circunstancias.
El actual proceso surgió de los cuarteles. El 4 de febrero fue una
asonada militar. De manera natural Chávez se rodeó de sus compañeros,
provenientes de las Fuerzas Armadas. Hoy a pesar de que gobierna el
presidente Maduro, su sostén es militar. La mayoría de los
gobernadores chavistas son de la FAN. Muchos de los alcaldes, de los
ministros y de quienes forman parte del aparato gubernamental.
En el siglo XIX, el único civil que terminó en paz fue
Rojas Paul, durante un periodo de tan solo 2 años. El breve trienio,
que comenzó en 1945 también fue un hecho inédito. La excepcional
"República Civil", que comenzó con el Pacto de PuntoFijo y el gobierno
de coalición entre Betancourt, Caldera y Villalba, tuvo como
diferencia la alternancia civil. Han pasado más de doscientos años de
la declaración de independencia y las tres cuartas partes del tiempo,
hemos sido gobernados por militares. El Libertador lo dijo: "Venezuela
es un cuartel...".
Ha pasado más de un mes y las protestas han dejado más
de 20 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos. La violencia
aunque focalizada se ha desbordado. Los grupos irregulares y los
paramilitares extremistas, azuzan el fuego. No les importa que el
fatal desenlace puede ser una guerra civil. Venezuela es un país que
se ha bifurcado y donde se siente en demasía la inseguridad, la
inflación y la escasez de productos.
Los únicos que pueden cambiar un gobierno por la fuerza son los
militares. Tienen las armas. El golpe siempre sería entre militares,
quienes no van a dar el difícil paso, para luego dejar que gobiernen
los civiles, ni los partidos. Especialmente debido a que han estado
estos años en las alturas del poder. Los escenarios fuera de la
legalidad nos conducen a un autogolpe. Que terminaría arremetiendo
contra los gobernadores y alcaldes de la oposición. Despojando entre
otros a Capriles de su cargo. Ya cuando era alcalde de Baruta, el
líder opositor fue a la cárcel, pero esta vez podrían además quitarle
la gobernación, volver a meterlo preso e inhabilitarlo políticamente,
junto a otras cabezas visibles como lo han hecho ya con Leopoldo
López. Los principales alcaldes serian defenestrados y al menos dos de
los tres gobernadores opositores. La represión se incrementaría a
límites inimaginables. El autogolpe podría ser: a) del propio Maduro
con el apoyo del alto mando; b) del entorno cercano a Maduro: los
golpes en Venezuela y en muchos países del mundo los han dado los
supuestos incondicionales: Gómez a Castro, Delgado Chalbaud a
Gallegos, Linares Alcántara a Guzmán Blanco. El nuevo presidente
sería: Cabello, Rodríguez Torres, Arias Cárdenas o quien fuera,
marginando aún más al poder civil; c) de un chavista que maneje
tropas: o sea de uno de los comandantes, capitanes o tenientes, los
llamados "comacates", que invocando la anarquía, quieran imitar con
cualquier excusa a Chávez en función de que la Fuerza Armada asuma de
forma absoluta el gobierno para imponer el orden. Sería una lucha de
fuerzas entre ellos mismos para desplazar a la cúpula de generales que
hoy gobiernan; d) de una especie de Pinochet: quien se va a enfrentar
al gran número de militares de todos los rangos afectos al chavismo.
Las conspiraciones para derrocarlo comenzarían desde el principio y
para imponerse el uso de la fuerza tendría que ser descomunal. Es
probable que una serie de golpes empiecen a darse, hasta que la
situación se estabilice, con posibilidades de una vuelta atrás. Lo de
Carmona sirve de escarmiento.
"El espíritu de unidad del 23 de enero" derrocó al gobierno de Pérez
Jiménez. Los militares institucionalistas, los grandes partidos en la
Junta Patriótica, la Iglesia y las demás fuerzas vivas de la sociedad
actuaron al unísono. La teoría política enseña que los gobiernos caen
sin grandes derramamientos de sangre, cuando quienes los presiden
pierden la legitimidad de ejercicio y se vuelven muy impopulares. Para
el gobierno será muy difícil enfrentar la actual crisis económica sin
buscar correctivos. Se ha evaporado el combustible vital de la
economía que es la seguridad jurídica y la confianza. Es urgente
cambiar el modelo o será cuestión de tiempo que el mundo se les venga
encima.
Es muy lamentable que no se haya permitido la mediación internacional.
La OEA con Cesar Gaviria, y el Centro Carter con el propio presidente
norteamericano, jugaron un papel fundamental en el pasado de
Venezuela. Ahora lo podría hacer la Santa Sede bajo la intercesión del
papa Francisco. Hace unas horas Unasur anunció que enviará una
comisión especial, ojalá y realice su trabajo. Al país le hace falta
un dialogo con mediación: agenda, resultados y concreciones, amnistía
y paz verdadera. Para que no sea una burla, un tomar tiempo y aire,
tiene que haber un garante de buena fe y el gobierno tiene la
responsabilidad de convocarla...
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal